sábado, 26 de febrero de 2011

COSECHA PROPIA

Para Luciano (Cuando era bebé, hace casi ventiún años)

Nos descubre la mañana con los ojos bien abiertos,
asombrado vos del mundo y yo de vos asombrada.
No sé quien más sorprendido nos quedamos largo rato
tu mirada en mi sonrisa y mi alma en tu mirada.

Amanezco con tu vida hamacándose en mis brazos,
interrumpiendo mi sueño de manera irrespetuosa.
No sé si buscas mi pecho o es mi pecho el que te busca
como quizá sea la rosa quien busca a la mariposa

Entonces tu voz me grita un “ajó” rudimentario
y mis manos te levantan hacia el cielo y tus encías
se extienden ante mi vista igual que un blando horizonte,
impecablemente rosa, sin pájaros todavía.

Día tras día la fiesta va incorporando colores;
me vuelve a asombrar tu asombro y cada vez es más largo
el tiempo que nos pasamos tu mirada en mi mirada
tratando, infuctuosamente, de comprender el milagro.

Silvina Felice

DEFINICIONES DE NARRACION ORAL

Por Francisco Garzón Céspedes

"La narración oral es una conducta expresivo-comunicadora del ser humano que puede ser dimensionada hasta convertirse en un arte, y que tiene su origen: en la característica humana, necesaria e imprescindible, de comunicarse, en la práctica tan cercana de la conversación que contiene al acto no artístico de narrar oralmente; y en el ámbito íntimo que propicia y define a las conversaciones."
"La narración oral artística es un acto de ensoñación, donde el ser humano… reencuentra desde la fantasía la dimensión de los sueños… es el arte del cuentero de todos los tiempos, desde el cuentero de la tribu al cuentero campesino, suburbano o urbano,… es el testimonio del contador de historias; es el multifacético prodigio del chamán, el griot, el fabulador árabe, el juglar –capaces de entrelazar oficios y llamados los unos y los otros, por naturaleza o extensión: cuenteros– y de sus semejantes, dondequiera que se reunieran o se reúnan a contar…y aunque tiene elementos expresivos comunes con el teatro, y comunes no verbales con la danza y la pantomima, estas artes son otra cosa, son escena expresiva…mientras que la oralidad narradora artística es un arte oral donde el ser humano, al narrar a viva voz y con todo su cuerpo, se desnuda para poblarse."

viernes, 4 de febrero de 2011

La GrataPalabrA del mes


Celebración de la fantasía

Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytarnbo, cerca del Cuzco. Yo me había desprendido de un grupo de turistas y estaba Solo, mirando de lejos las ruinas de piedra cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, porque la estaba usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.

Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de nińos que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitos cuarteadas de mugre y frío, pieles, de cuero quemado. Había quien quería un cóndor y quién una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas, y no faltaban los que pedían un fantasma o un dragón.

Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba más de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muńeca:
- Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima --dijo.
- Y anda bien? - le pregunté.
- Atrasa un poco - reconoció.

 

Eduardo Galeano (1940-    )

    Eduardo Germán Hughes Galeano, nace en Montevideo el 3 de septiembre de 1940. En él conviven el periodismo, el ensayo y la narrativa, siendo ante todo un cronista de su tiempo, certero y valiente, que ha retratado con agudeza la sociedad contemporánea, penetrando en sus lacras y en sus fantasmas cotidianos. Lo periodístico vertebra su obra de manera prioritaria. De tal modo que no es posible escindir su labor literaria de su faceta como periodista comprometido.
 La obra de Eduardo Galeano nos convoca a mirar qué pasado hemos levantado y qué futuro estamos dejando para nuestros descendientes. Establece un frente común contra la pobreza, la miseria moral y material, la hipocresía de un mundo que sigue abriendo cada vez más distancias entre los que tienen y los que no tienen. Lo demagógico puede ser un riesgo inevitable en este tipo de propuestas, pero Galeano la salva con un estilo conciso, brillante y, sobre todas las cosas, necesario. En Eduardo Galeano hay un compromiso constante con el ser humano y sobre todo una fidelidad a unas ideas que condenan el neoliberalismo y que siguen apostando por un socialismo real, no de andar por casa, y que de alguna forma recupere el pulso perdido, lejos del presente en el que el hombre es visto como una mercancía y en el que parece que no hay lugar para las utopías.